El viaje de una Becaria de Rotary pro Paz a la Antártida

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Emilse Anabella Palacios se unió a otras científicas como parte de la expedición Homeward Bound a la Antártida.

Por Emilse Anabella Palacios, Becaria de Rotary pro Paz 2009-2011

Mi relación con Rotary comenzó como estudiante de Intercambio de Jóvenes de Rotary y miembro de un Intercambio de Grupos de Estudio. Más tarde, como Becaria de Rotary pro Paz en la Universidad de Duke y la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill en 2009-2011, inicié un proceso de aprendizaje sobre liderazgo que continuará a lo largo de mi vida.

El último día de 2018, zarpé hacia la Antártida con otras 89 mujeres científicas de 26 países como parte de Homeward Bound, una iniciativa que tiene como objetivo aumentar la influencia y el impacto de las mujeres en la toma de decisiones que dan forma a nuestro planeta. A bordo del antiguo buque de investigación MV Ushuaia, representamos la mayor expedición femenina jamás realizada en ese continente.

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Estaba completando un programa de un año de duración diseñado para fortalecer la capacidad interna de las mujeres para liderar el cambio e impactar a la sociedad. Este nuevo estilo de liderazgo hace hincapié en la empatía, el respeto y la vulnerabilidad. También acepta que cometamos errores, pero que los podamos asumir y aprender de ellos.

Mujeres en el Polo Sur

El viaje me permitió ser parte de un cambio histórico que aumentó la visibilidad y el trabajo de las mujeres en el Polo Sur. Las investigaciones allí realizadas continuaban siendo sólo para hombres hasta la década de 1960, en parte con el argumento de que no existían instalaciones para acomodar a las mujeres. Pero finalmente estamos rompiendo este techo de “hielo”.

La Antártida también es especial para mí porque es una reserva científica, un continente sin dueño ni país. Está regulado por el Tratado Antártico firmado por 53 países que prohíbe la actividad militar. Por ende, este ambiente de paz es un sueño de Rotary hecho realidad.

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Sin embargo, la Antártida también sufre a causa del cambio climático. Mientras estábamos allí, vimos glaciares que se retiraban hacia el mar y pingüinos que sufrían en el calor inusual de un día de verano. Oímos ballenas jorobadas que deben migrar miles de kilómetros para alimentarse en el verano. Nos emocionamos hasta las lágrimas cuando vimos una manada de 17 orcas viajando juntas y dando de comer a sus bebés.

Cambio climático

El cambio climático socava los derechos humanos en algunas partes del mundo. Los que menos han contribuido al problema sufren los peores impactos. El aumento del nivel del mar crea fuertes tormentas que, junto con una infraestructura deficiente, amenazan la seguridad de las familias vulnerables que se cruzan en su camino. Las sequías se combinan con prácticas agrícolas deficientes que amenazan sistemas alimentarios enteros, lo que hace que los pequeños agricultores tengan dificultades para alimentar a sus familias. Esto definitivamente no es “justo para todos los involucrados”.

Rotary me ha enseñado a vivir fiel a mis valores y a vivir el ideal de Dar de Sí antes de Pensar en Sí. En la Antártida, reflexioné sobre la necesidad de inspirar a otros a hacer cambios positivos. Si cada uno hace aunque sea un pequeño cambio, colectivamente podemos tener un gran impacto. Hombres y mujeres, somos más fuertes juntos, y al trabajar para preservar nuestro planeta, estamos trabajando para salvarnos a nosotros mismos.

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